miércoles, 13 de enero de 2016

Navidad a ritmo de jazz

         Hace ya tiempo que el pianista Manel Camp y el saxofonista Llibert Fortuny van cruzando, de tanto en tanto y entre proyecto y proyecto, sus caminos artísticos y la verdad es que han llegado a un nivel de entendimiento musical realmente extraordinario. Tanto da si la apuesta es Mozart, temas de la memoria popular, o este Jazz Nadal que iniciaron hace casi cuatro años junto a Mireia Farrés –aunque ausente en esta ocasión-, tan apropiado para las fechas, con el que nos acaban de visitar nada más comenzar el año en la nueva sala de Ireneu Espectacles.

  
       Sin caer en un repertorio excesivamente socorrido –no faltan, por supuesto, “Adeste Fideles”, “Les dotze van tocant”, “Santa nit” o “Fum, fum, fum”-, aprovechan la libertad del jazz para dar rienda suelta a las improvisaciones en ese juego de excelencias que se debaten entre la profundidad y elegancia del pianista y la imaginación más efusiva e incluso irreverente del saxofonista. Una especie de contraste que se complementa en la riqueza de texturas sonoras, en el diálogo de dos generaciones cuyo discurso viaja a plenitud por las estructuras del blues.


         El caudal de música que son capaces de generar estos dos grandes exponentes de nuestro jazz más contemporáneo, es un auténtico regalo para los sentidos, hasta el punto de que podríamos pensar que estos clásicos navideños –siempre estuvo latente ese carácter- no constituyen más que una nueva, o tal vez diferente, escusa para ese encuentro en una velada intensa, en la que se tocó mucho, pero nada, absolutamente nada, ni una nota, ni un adorno, ni un matiz, resultó gratuito.


         Un gran regalo de Navidad, de Reyes Magos o la mejor manera de iniciar un nuevo año. En cualquier caso, jazz de gran altura, como nos tienen acostumbrados, justificando con creces ese lleno absoluto de la joven sala.   


Manel Camp & Llibert Fortuny. Jazz Nadal. Sala Ireneu Espectacles. Palma 2 de enero de 2016.

miércoles, 1 de julio de 2015

Clase magistral

         Recuerdo perfectamente aquel 24 de mayo de 2007 cuando Judith Cohen, entonces acompañada de su hija Tamar Iliana, abarrotaba la sala Gótica de Can Weyler. Y no es de extrañar, por que las cosas no han cambiado un ápice. La pasión de esta etnomusicóloga por todo el legado tradicional judeo-español, se mantiene intacta, es más diría que se acrecienta, si cabe, con el paso del tiempo.     Lo comprobamos de nuevo en ese reencuentro con la canadiense que inauguraba el Patio del Centro de Interpretación Maimó Ben Faraig, como un lugar idóneo para reducidas actividades –tan sólo sesenta localidades aunque existe el proyecto de casi duplicar su capacidad-.



         Con significativo público a las puertas, escuchando el concierto-Charla desde la calle, Cohen dio rienda suelta a ese carácter didáctico tan centrado en la exposición como en la comprensión que protagoniza, con gran carácter interactivo, sus encuentros. Más que un concierto, una clase magistral de incalculable valor apoyado en un repertorio de canciones judeo-españolas y en sus diásporas marroquíes, griegas, turcas, balcánicas, portuguesas o del Canadá francés. Comparaciones del mismo romance con las variaciones rítmicas o alteraciones en el texto de cada uno de estos lugares.



         Acompañada por el pandero, el darbuka, la flauta, el al-duff  o únicamente con su canto, la cantante fue introduciéndose en ese repertorio que corre peligro de extinción, por que, como ella misma se encargó de apuntar, el que desarrollan otros músicos, el que ya se presenta en los escenarios, tiene su recorrido propio y es mejor ocuparse de los más anónimos.



         Como una exhalación, transcurrió hora y media de auténtica antropología musical sefardí. Un gran encuentro para seguir descubriendo costumbres y elementos culturales a través de la música.




Judith Cohen. Canciones Tradicionales Sefardíes. Centre d’Interpretacions Maimó Ben Faraig, 27 de junio de 2015 

domingo, 28 de junio de 2015

Swing explosivo

         Aunque la latinidad de mambo dio para más de un destello sonoro realmente significativo en el fragor de la contienda, personalmente hubiera preferido como cierre conjunto a ese toma y daca entre las bandas –así se estructuró-, el “Birdland” de Zawinul que clausuraba la participación individual de la CSMIB Big Band. Se me antoja que habría dado mucho de sí como final apoteósico de una velada organizada como un tête a tête sin disputas ni provocaciones entre solistas. Y es que la realidad de cada una de las orquestas es muy distinta.



         Podía parecer una traición, por parte de la agrupación residente, iniciar la sesión con la excelencia de Sammy Nestico para la orquesta de Count Basie, “Tall Cotton”, aunque a la postre sirvió para comprobar la tremenda sonoridad y puesta a punto de una formación que sonó impecable a las órdenes del director Xema Borrás –he escuchado en anteriores ocasiones de la Big Band del Conservatorio, pero nunca de forma tan brillante y precisa-. Evidentemente mucho tuvo que ver la inteligente selección de un repertorio explosivo y cargado de swing por las rúbricas de Neil Hefti o Benny Goodman.



         Por su parte la experimentada Glissando, que en los últimos tiempos ha madurado de forma considerable gracias a los diferentes directores invitados –por cierto que si de algo adoleció fue de la carencia de éste para la jornada-, apostó por un programa que conoce a la perfección  destacando “In a Mellow Tone” de Ellington, “Big Dipper” de Thad Jones o “All You Need Is The Girl” con los arreglos de Billy May para Frank Sinatra y que Cecilia Giménez bordó en el plano vocal.
         Al final, con esa participación de los bailarines de Tandem Troupe, una gran velada muy compensada en autorías y texturas que habría que ir pensando en repetir con algún que otro mayor apoyo técnico.





CSMIB B. B. + Glissando B. B. Auditorio Conservatorio Superior de Música, 22 de junio de 2015.


domingo, 22 de febrero de 2015


Ens ha deixat Clark Terry.
El 1985 tinguérem l'oportunitat de veure'l a Palma en el desaparegut Festival de Jazz.
Seguidament reprodueixo un text escrit per a la conferència que vaig donar sobre aquest Festival.

Es resumeix l'activitat jazzísta d'aquell any



1985

Novament les incerteses, tornaven a preocupar els aficionats. Poc a poc, anaven caducant les fulles del calendari, i les previsions en quant a concerts de jazz es refereix,  no es que fossin dolentes, si no que senzillament no existien.

Els fidels al gènere havíem vist l’any anterior, com minvaven considerablement les cites necessàries per a mantenir un grau mínim de satisfacció. A més, la publicació de les xifres econòmiques del darrer Festival, no ens feien pensar rés de bo.

Però bé, la confiança en un destacat cartell com el que havíem viscut, tan sols uns mesos abans, deixava una porta oberta.

El fet es que pràcticament en aquest 1985, la V Edició del Festival de Jazz de Palma, significà un oasis en mig del desert.

El aficionats, ens aferrarem al festival de Jazz con a un tauló en el naufragi. Era la nostra única possibilitat de gaudir, en directa, de la música que mes ens encisava.

El Festival de Jazz tornà a obtenir la consideració de Festival d’estiu, ja que recuperava les dates del mes de juliol, i agost sobre tot, per el seu desenvolupament. L’esforç econòmic institucional, tornava a pujar esglaons, fins situar-se en els 19 milions de pessetes.

Tal vegada, en primera instància, pensàvem que amb aquest pressupost el programa tindria una major consistència; però bé, la veritat es que tampoc era gens desmereixedor. Senzillament, es cobrien les expectatives, es prometien bones vetllades de jazz, però lògicament els aficionats volíem que el nostra Festival pugés a cotes mes elevades.

Després de l’actuació del trio local de Miquel Perikas, un vell conegut del Festival, B.B. King, marcaria el diumenge 28 de juliol el començament de la V edició. El Parc de la Mar, amb unes qualitats acústiques molt discutibles, constituiria un escenari obert a tothom .

Es necessitava una empenta popular. Una resposta contundent que ajudés al Festival de Jazz a creuar els moments delicats per els que travessava. I el reclam d’un concert gratuït del gran Rei del blues, pareixia el mes apropiat.

Però el vertader interès del aficionat al Jazz es centrava en la sessió de l’endemà a la Magna del Auditorium amb la Paris Reunion Band. Un octet creat per retre un homenatge a Kenny Clarke, que havia mort el 26 de gener a París, on hi residia des de el 66.

Johnny Griffin, Slide Hampton, Dizzy Reece, Nathan Davis, Woody Shaw, Kenny Drew, Jimmy Woode i Billy Brooks, venien del Festival de Jazz de Sant Sebastià, havien aconseguit una bona crítica, però així i tot no fou suficient per omplir una magna que presentà menys participació de la que calia esperar.

Durant poc mes de mitja hora, la cantant Michele McCain amb un blues carregat d’energia i esperonant al públic, taloneja a la Big Band de Ernie Wilkins, el 3 d’agost a la tercera jornada del Festival. Una autèntica factoria rítmica, a la que s’hi afegí el trompetista Clarke Terry. El final la vocalista Adriane West ens deixà un bon gust de boca.

Al menys per mi, el personatge més esperat de tot el cartell, era McCoy Tyner. Un dels més sòlids pianistes de jazz de tots els temps, que es presentà amb trio, acompanyat per el baixista Every Sharpe i el baterista Louis Hayes. Després de l’actuació de la banda del guitarrista i cantant Errol Woiski, Tyner oferí un concert sobri i profund, que fou enregistrat per Televisió Espanyola.   

El Castell de Bellver, tornaria a ser escenari per el Festival de Jazz. Larry Coryell, Joan Bibiloni i Tito Alcedo, encaminaren el so de les seves tres guitarres, cap a un eix comú. Una nit accidentada en quant al subministrament elèctric que Bibiloni sabé resoldre amb la simpatia i efectivitat del seu “Scat”.

El 9 d’agost fou el dia de cloenda d’aquesta V Edició del Festival de Jazz. Un altre sessió intensa, amb una primera part a càrrec del Swing Grup Balear. Necessàriament tinc recordar a Manolo Bolao, Salvador Font “Mantequilla” i Bonet de Sant Pere, que tantes coses m’ensenyaren, i que avui tots tres guaiten des de el mes enllà per que segueixi viu l’esperit del Swing.

El pes fort de la jornada, el protagonitzarien els “All Stars” del saxofonista Benny Carter, amb Benny Bailey que substituiria  al anunciat Harry “Sweets” Edison a la trompeta, Tete Montoliu al piano, Jimmy Woode al contrabaix i Ed Thigpen a la bateria.

A partir d’aquest any, el Festival de Jazz, constituiria l’únic referent per els aficionats al jazz de la nostra illa, durant molt temps. 

@Ferran Pereyra



jueves, 4 de diciembre de 2014

Órdago

         Jorge Pardo comenzó a escribir su nombre en mayúsculas en esto del flamenco y del jazz, y sobre todo en la fusión de ambos registros, mucho antes de ese reconocimiento que le otorgara, a principios del pasado año, la Académie du Jazz francesa como el Mejor Músico de Jazz Europeo, lo que no quita que tras una larga trayectoria protagonizada por la excelencia, por el denotado enriquecimiento de la música patria y forjando futuros reactivando esta simbiosis, no sea éste, aún mayor motivo para respaldar una propuesta como la vivida el pasado sábado en el Teatre de Artà y que casi llenó el aforo. Y es que el XXVI Festival de música clàssica Antoni Lliteres nos ha brindado la oportunidad de una nueva reedición de aquel proyecto que vivimos hace tres años en el Festival de Jazz de Alcúdia calificado en su momento, por quien suscribe, de novedoso, valiente y arriesgado.




         Esta vez, con los oportunos arreglos de Toni Cuenca, curtidos y musicalmente tupidos en algunos momentos, se adaptaba un similar repertorio a la Big Band del Conservatori Superior de les Illes Balears, un ensemble de cuerdas, percusión y taconeo flamenco, con un resultado tanto o más satisfactorio.



Correctísimas las cuerdas y lástima la juventud de la Big Band que, pese a contar con grandes y prometedores músicos, no aprovechara para improvisar con Pardo. Tal vez el excesivo respeto –resulta comprensible- impidiera ese desparpajo necesario y buscado por el maestro que, en cambio, sí encontrara con Benji Habichuela al cajón. En cualquier caso fueron casi dos horas realmente extraordinarias, en las que estuvo especialmente magistral con el tenor, soberbio con la flauta, como siempre, y de órdago en esa rúbrica final con un Manuel de Falla por bulerías.




Jorge Pardo + Big Band Conservatori Superior IB + Cuenca Strings Ensemble. XXVI Festival de Música Clàssica Antoni Lliteres. Teatre d’Artà, 29 de noviembre de 2014 

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Trinchera musical

         De la canción protesta al rock reivindicativo. Sí, de aquellos polvos, estos lodos. Pero la esencia se mantiene, el espíritu permanece latente, combativo. Taverners reivindica desde la trinchera musical, y lo hace dando el mismo peso e importancia al mensaje, la denuncia y al reclamo, que al medio por el cual nos llega. Una música perfilada por la contemporaneidad suficiente como para conjugar en tiempo presente unas consignas que no por pretéritas han dejado ni han perdido su vigencia. No han envejecido, cuando existe esa obligación moral de mantener la demanda.



         La carta de presentación ya estaba bien barrada en ese primer trabajo, No hi ha temps que no torn, que vio la luz a hace algo más de un año gracias al micro-mecenazgo y ahora se reafirma con mayor contundencia en este nuevo invite en la sabiduría popular, La por no és res si la volen veure, ya bajo el auspicio discográfico de Ona Studios. Nuestros presentes en una época –Ovidi Montllor, Antoni Roig, Guillen D’Efak, Maria del Mar Bonet, Coanegra, Traginada o Al-Mayurqa-, son ahora sus referentes de los que tomar el testigo. Y lo hacen dándole una mayor vuelta de tuerca al folk, a la música popular y tradicional como base de unas adaptaciones bien logradas y mejor interpretadas, como comprobamos en el Teatre de Lloseta donde se convocaron todas estas voces en un repertorio que circuló por las canciones de ambas producciones..




         Marcel Pich, Pere Llabrés y Pau Más, nos ofrecen algo tan diferente como interesante. Partiendo de lo conocido confeccionan un lenguaje sonoro propio, mestizo en su estructura y distintivo, en el que, amén de las revisiones musicales que funcionan como un puente generacional que asume y respeta ambos extremos, no dudan en adaptar esos textos sin salirse de la auténtica cultura popular.



Taverners. Presentación de La por no és res si la volen veure. Teatre de Lloseta, 15 de noviembre de 2014.

jueves, 23 de octubre de 2014

Sensacional

La concurrencia era de lo más variada. Gente movida por la curiosidad, y un cierto morbo, de comprobar en primera persona en qué punto se encuentra esta banda de sexagenarios –excepción hecha de Arisa hijo-, después de más de tres décadas y media de escenario. Otros en cambio, tal vez movidos por la nostalgia, deseaban recordar ese memorable concierto que habían realizado muy cerca de ahí –en la playa de Cala Torta- justo treinta años antes. Y luego, los que conocemos su trayectoria pasada y presente, movidos únicamente por la convicción de pasar una velada intensa en la que todos, tanto músicos como asistentes,  nos íbamos a divertir.

(Max Sunyer)


(Josep Mas Kitflus)

Y eso es, en esencia, lo que buscan estos cuatro amigos que un buen día de 1981 decidieron reunirse apostando por la fusión, el jazz y un cierto toque mediterráneo. Desde entonces Pegasus, heredera de Iceberg –banda emblemática para todos los que quisimos ver el lado más jazzístico de la llamada Ona Laietana-, se ha dedicado a eso, a pasarlo bien, a disfrutar y hacer disfrutar al público. Y lo consiguen en todos y cada uno de sus encuentros; aunque lo que acaban ofreciendo va mucho más allá.

(Rafael Escoté)

En el Teatre d’Artà se presentaban con un nuevo álbum bajo el brazo,  Standby... On! –el primero después de más de década y media de no pisar el estudio-. Precisamente, y aunque hubo espacio para rejuvenecer temas veteranos, sin morbo ni nostalgia alguna, sino a base de una realidad actual trenzada entre efervescencia sonora y coherencia musical. La compenetración es total, los diálogos intensos y como conjunto sensacional. Buen gusto por la melodía que viaja sin complejos del rock al funky y del detalle al sinfonismo más completo. Velada colosal de una de las bandas más singulares.

(Santi Arisa)

(Dan Arisa)

(Santi y Dan Arisa)

Pegasus. Josep Mas ‘Kitflus’, teclados; Max Sunyer, guitarra; Rafael Escoté, bajo; Santi Arisa, Batería; Dan Arisa, percusiones. Teatre d’Artà, 18 de octubre de 2014.