martes, 5 de noviembre de 2013

De cine

         Comprendo que le podía hacer ilusión a Jaume Tugores presentar su nuevo trabajo en una sala cinematográfica y, más aún, como la del Cine Ciutat que sigue luchando contra viento y marea para permanecer en el marco cultural palmesano, siempre con ese aire un tanto marginal y de arte y ensayo del que también se muestran impregnados los temas musicales.
Podía hacerle ilusión, digo, porque  su pasión por Morricone, Piovani y Rota –personalmente me inclino por este último tal vez por el acierto de muchas adaptaciones jazzísticas- le ha llevado a hilvanar un maravilloso disco –lo digo así, a bocajarro, alto y claro- que constituye en sí mismo un emocionante homenaje el séptimo arte y al llamado cine de autor de rúbrica italiana de la segunda mitad del siglo pasado a través de magistrales bandas sonoras. Ahora bien, las condiciones adicionales de la sala, sobre todo la falta de visibilidad y un sonido que, aunque correcto y esmerado, no guardó toda la calidez encontrada en otras ocasiones.
No sé si deberíamos hablar de estreno –ya tuvimos oportunidad este verano de escuchar el repertorio- pero sí de presentación oficial. Una puesta de largo y en sociedad, realizada por primera vez con todos los músicos participantes en el disco original. Una auténtica maravilla repleta de sensibilidad y belleza. Y es que si originalmente las composiciones escogidas ya son obras maestras, los arreglos, la ternura y admiración de Tugores las engrandece.



JAUME TUGORES. Jaume Tugores, guitarras y guitalele; Biel Fiol, violonchelo; Pablo Di Salvo, contrabajo; David Gónzález, saxos y Cati Roig, flauta. Cine Ciutat, 30 de octubre. 

domingo, 3 de noviembre de 2013

Three Fall, vanguardia universal

         En un prestigioso sello que cuenta en su catálogo con nombres de la relevancia de Joachim Kühn, Wolfgang Haffner, Nguyên Lê  o el trío del desaparecido Esbjörn Svensson, como es ACT, los muchachos de Three Fall iniciaron su trayectoria discográfica con  álbum dedicado a la banda de rock alternativo formada en Los Ángeles (California) en 1983 Red Hot Chili Peppers. Ya entonces, con On a Walkabaut, sacudieron considerablemente la escena jazzística más joven de Alemania.
         Una propuesta fresca, abierta, tanto en sus parámetros musicales como en su concepción instrumental, que sigue marcando, con su segundo lanzamiento Realice!, su ritmo dentro de las vanguardias más universales.
Este trío de estructura inusual y poco convencional formado por Lutz Streun (saxo tenor y clarinete bajo), Til Schneider (trombón) y Sebastian Winne (batería y percusiones) y que mantiene esencialmente su sonoridad acústica jugando con las posibilidades de sus instrumentos hasta la heterodoxia –amén de algunos matices favorecidos por la electrónica- entienden el jazz como soporte para el mestizaje entre el grove, un especial soul de New Orleans, funk, reggae, afrobeat, todo perfectamente homogeneizado con una sorprendente originalidad que no dejará a nadie indiferente; pues constituye una clara visión actual con temas esencialmente originales aunque con cabida para versiones de Nirvana (“Lithium”) o Coldplay (“The Scientist).



Realice!, mestizaje entre grove, un especial soul, funk, reggae, afrobeat, todo perfectamente homogeneizado con una sorprendente originalidad
Natalia Dicenta, gran voz para el jazz

         Aunque su registro más conocido -son más de treinta y cinco años de carrera- sea frente a una cámara, tanto de televisión como cinematográfica, o sobre los escenarios dramáticos –imagino que la mayoría recordará espacios como ‘Historias para no dormir’, ‘Estudio 1’ o ‘Lo tuyo es puro teatro’-, Natalia Dicenta ya nos había manifestado sus grandes cualidades musicales en el montaje Al final del arco iris, estrenado en el madrileño Teatro Marquina a principios de 2011, retratando los últimos días de Judy Garland.
         Ahora, más allá de los musicales y con un sustancial retraso de tres años debido el mencionado montaje que la ha ocupado durante todo este tiempo, se edita el tercer álbum de esta extraordinaria voz de mezzosoprano, cuyo primer disco grabó hace una docena de años junto a la italiana Ornella Vanoni -por cierto el álbum titulado Sensa paura permanece aún inédito-.
         Colours supone una incursión clara y definitiva en el registro jazzístico, que domina con perfección extrema. Una serie de estándares como “The Way You Look Tonight” o “Summertime”, boleros como “Alma con Alma”, “Blackbird” de Lenon y McCarney o el “Just The Way You Are” de Billy Joel, conforman un repertorio variado, de gran colorido musical y que se caracteriza por la elegancia, exquisitez y acierto interpretativo. Una grabación con la que, sin lugar a dudas, abandonará ese cierto anonimato en el terreno del jazz.



Colours supone una incursión clara y definitiva de Natalia Dicenta en el registro jazzístico, que domina con perfección extrema

martes, 22 de octubre de 2013

Still Morris, elegante e incisivo

         Still Morris, álter ego artístico de Eloy Pardo, acaba de lanzar su nuevo trabajo discográfico. Una nueva aventura que, apoyándose en sus anteriores Now I know y Face To Face, va un paso más allá creyendo firmemente en un proyecto que crece, que se posiciona cada vez más en la precisión, en el buen gusto melódico, en la elegancia y efectividad de poner las guitarras en su preciso lugar, no escamoteando en detalles, incluso en pequeños perfiles que redondean, paso a paso, cada canción. Y en esa perfilería de lujo cabe destacar las intervenciones puntuales del saxofonista –y también en la harmónica- Norbert Fimpel que actúa en la grabación como artista invitado.
         De nuevo el tándem Morris-Escutia –música y textos respectivamente- funciona perfectamente engranado, ofreciendo un trabajo sólido, bien estructurado, rico en matices y que, sin complejos, nos presenta multitud de referentes que fácilmente nos remontan a los setenta y principios de los ochenta.
         Country, folk y rock constituyen los pilares esenciales de Second Hand Rain. Pero hay mucho más, todo un compendio de pinceladas con las que se dibujan un disco que se me antoja más maduro y completo, más tranquilo y pausado. Diría que el mejor de sus trabajos con un resultado final elegante e incisivo a la vez. Y en ello, a buen seguro, tienen mucho que ver tanto Tolo Servera, responsable de la producción y grabación, como Antoni Noguera de las mezclas.



Country, folk y rock constituyen los pilares esenciales de Second Hand Rain, un disco que se me antoja más maduro y completo, más tranquilo y pausado

lunes, 21 de octubre de 2013

Carlos Pizarro, la transparencia del jazz

         La voz del árbol, es un álbum dedicado a la vejez, a los mayores, a la fugacidad de la vida, al amor por las personas y las cosas, en definitiva a la experiencia. Así, más o menos, reza en las notas que acompañan al disco de propia mano del guitarrista asturiano Carlos Pizarro. Pero más allá de todo ese sentimiento vertido, de todas esas sensaciones que revolotean entre la docena de temas –ocho rubricados por el propio Pizarro, uno más por cada otro miembro del cuarteto, además de “Al-imbiq” el oasis más tempestivo de autoría conjunta-  que componen esta producción, La voz del árbol es también un gran disco de jazz, donde la música fluye con claridad, con la amabilidad justa para una aproximación sin aristas, llana y tremendamente gratificante.
Un disco donde, amén de esos discursos más incisivos de guitarra y saxo, el cuarteto –Javier Rubio al saxo tenor, Horacio García al contrabajo y Félix Morales a la batería, lo completan- se presenta equilibrado, compacto, uniforme y en una onda absolutamente convergente
         A simple escucha, diríamos que se trata de un disco sin vericuetos, con toda la tranquilidad y pausas necesarias. Y tal vez así sea, pues con melodías sugerentes y armonías confortables, deja al descubierto una música trasparente, sincera. La ternura sería otra cualidad definitoria de este trabajo, como lo sería también la apuesta por las cosas sencillas que es, al fin y al cabo, donde habita la belleza.



La voz del árbol es un gran disco de jazz, donde la música fluye con claridad, con la amabilidad justa para una aproximación sin aristas, llana y tremendamente gratificante

domingo, 20 de octubre de 2013

Cardona y Brunet, intimismo y lirismo

Imaràntia? Sí, inicialmente también quedé perplejo sin saber qué era, a qué hacía referencia, qué podía esperar. Ahora, después de participar en su presentación en directo en los mismos estudios donde se ha grabado y, sobre todo, tras una serie de escrupulosas escuchas, puedo afirmar que sé lo que es Imaràntia.
Al menos para mí, pues seguro que cada uno, a raíz de los distintos sentimientos, emociones y sensaciones que le conmuevan personalizará su interpretación, su idea, Imaràntia es un completo ejercicio de reflexión desde el intimismo y la sinceridad a través de un planteamiento traslúcido. En lo que cuenta, vida personal pero también cotidiana, y como lo cuenta, con esa música –piano, cuerda y pinceladas de percusión- que acaricia, también intimista, siempre presente, siempre quedándose en lo justo, nunca escueta, y que en ningún momento restará protagonismo al texto.
Maria José Cardona, proveniente del mundo del pop-rock –concretamente del formentereño 4 de copes-, nos revela un nuevo espacio sonoro mucho más acústico y tierno, de voz clara y con acento folk –como me recuerda su “Començant a recordar” en algunos momentos al “You’ve got a Firend” de Carole King-. Por su parte Miquel Brunet, lejos de un ejercicio camaleónico que pudiera quedarse en la epidermis, se zambulle de lleno en las melodías aportándoles un lirismo emocional que se adapta perfectamente a ese cosmos de Imaràntia.



Imaràntia es un completo ejercicio de reflexión desde el intimismo y la sinceridad a través de un planteamiento traslúcido.

viernes, 16 de agosto de 2013

La magia del verano

         La magia del verano es poder alejarse de la ciudad huyendo del pegajoso calor nocturno, llegar a un atractivo pueblecito al pié  de la vertiente oriental de la Serra de Tramuntana y de apenas dos mil habitantes, como es Puigpunyent, dirigirte al bar del polideportivo de la localidad y presenciar un casi improvisado concierto de jazz de gran calidad, sin escenario, iluminación, ni parafernalias adicionales que no sean las estrictamente musicales. Vamos nada que no sea esencial de ese contacto directo entre músicos y espectadores en un chiringuito pero con suma seriedad profesional.



         Así de sencilla, así de delicada, y así de natural, fue esa velada protagonizada por le trío del guitarrista catalán, histórico por su trayectoria pero actual por su planteamiento y actividad, Max Sunyer. Junto a él, Dan Arisa –heredero musical y parental de otro de los grandes del país como Santi Arisa- a las baquetas, y Toni Cuenca, uno de nuestros músicos –maestro, si me lo permiten- más activos y reconocidos al que el bajo de cuatro cuerdas ya hace tiempo que se le quedó limitado.
         La velada comenzó pasada la media noche, algo tarde para víspera de un día laborable; pero valió la pena esperar. Un original “Natural Blues” –grabado por Max ya en 1979 en el álbum Jocs privats- fue el punto de partida. Temas propios y versiones ajenas, como la deconstrucción del “Picnik” de Parker, marcaron la tónica de un concierto en el que ver disfrutar a Max como un niño a sus 66 años, da auténtica envidia.



MAX SUNYER TRIO. Max Sunyer (guitarra), Dan Arisa (batería), Toni Cuenca (bajo). Polideportivo de Puigpunyent, 13 de agosto de 2013